Ciudad medieval que se adentra en el mar, con un
hormigueo de calles arremolinadas en torno a su castillo templario, el
castillo del Papa Luna, que sobresale de la peña sobre la que se asienta
el casco histórico. La localidad fue una de las impulsoras de la
Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España en 2011, presentada
oficialmente en 2013 con Peñíscola y otros 13 pueblos
(www.lospueblosmasbonitosdeespana.org). La asociación pertenece a la red
de Los Pueblos Más Bonitos del Mundo, una federación internacional que
nació en 2012 en Francia.
Son lugares mágicos, naturales e imprescindibles. Además, son algunos de los rincones más buscados de EscapadaRural.com. Aquí tenéis 20 rincones que ver en España antes de morir. Tampoco hace falta apurar: puede ser vuestra próxima escapada.
Berriatua queda a un lado de la carretera BI-633 camino de Ondarroa. Vamos hacia el mar y lo habitual es pasar de largo. Un error. Nos perderemos un municipio histórico -asiento 24 en las Juntas de Gernika-, arbolado y siempre verde, con barrios de caseríos (Merelludi, Magdalena y Asterrika), ermitas, algún encinar relicto y rincones singulares para visitar y recorrer en una jornada tranquila.
Los primeros documentos sobre Berriatua datan del siglo XIV. Son de una época violenta, la de los banderizos, los 'jauntxus' que protegidos por sus torres (Arantzibia, a orillas del Artibai) asolaron Bizkaia con sus correrías. Pero el municipio es mucho más antiguo. Los primeros indicios humanos aparecen en la necrópolis de las cuevas. El yacimiento más importante es el de Goikolau. Fue localizado en 1935 por el padre José Miguel de Barandiarán. En los años ochenta los arqueólogos hallaron un precioso collar de 110 cuentas de piedras verdes datado en el siglo XX a. C. El 'Collar de Goikolau' se guarda en el Museo Arqueológico de Bilbao.
La iglesia de San Pedro en Erribera
Las tierras de Berriatua se extienden entre los montes Kalamendi y Arno. El río cruza la vega y allí se enclava el casco urbano o Erribera (Ribera). Ocupa un promontorio con la iglesia de San Pedro en el punto más elevado. Es un edificio de sillería, macizo, con aire de fortaleza. El templo primitivo era del siglo XII. El actual es renacentista (año 1588). Sus muros encierran una nave con un retablo mayor de notable calidad.
A los pies del templo está la ermita de San Juan y enfrente Etxe Pintxu o Casa Pinta, palacio del siglo XVIII con pinturas de su fachada.
La iglesia es el punto de partida de todos los paseos. Un recorrido corto (señalizado) lleva al caserío Lekoia Bekoa, en el barrio Miloi, próximo al casco urbano. Es de finales del siglo XVI. Aúna los estilos renacentista y neoclásico. El monumental escudo es del siglo XVI.
La torre de Arantzibia
Otro paseo (PR) sencillo y llano es el que sigue el curso del Artibai hasta la torre medieval de Arantzibia. Caminamos por la BI-633 hasta el desvío a la ermita de la Magdalena. Orilla del Artibai. Letreros del PR BI-46 y Camino de Santiago, también Camino Real. Lo seguimos (izquierda). Las pinturas de Marcha de las Ermitas/Berriatuko Ermitetatik Ibilaldia nos guían por un camino entre vegas y caseríos y nos deja frente a la torre de Arantzibia.
Es una fortificación imponente que domina el vado del Artibai (ahora hay puente). El historiador Joaquín de Yrizar (1929) la define como "adusta, taciturna, de perdurable memoria". Fue edificada por Fortún García, reedificada en el año 1360 por Pedro Ortiz de Arancibia y quemada por Martín Ruiz de Gamboa en 1443. En la batalla murió Pedro Ortiz (otro) con "novecientos omes o más…". Era una demostración del poder y la belicosidad de los Arancibia. De allí se extendieron como Arancibia/Arencibia a las Islas Canarias y a América. Ha sido reformada recientemente. Volvemos por la misma ruta (1h30').
Sarnapotzu y la Cruz de Maala
El paseo estrella, el más popular, es subir al collado de la Cruz de Santa Magdalena, Madalena o Maala. A la encrucijada en la divisoria con Markina-Xemein. Allí se levanta la cruz de piedra caliza del mismo nombre. Cerca está la ermita de la Magdalena (siglo XVI), con romería el 22 de julio, y a 150 metros en medio del pinar, se encuentra el estanque conocido como 'Sarnapotzu' o 'Pozo de la sarna'.
Una señal conduce hasta el pozo. Está en la entrada de una cueva que se abre en la ladera del monte Legarregi. Su historia se pierde en las penumbras del tiempo. Cuentan que esta agua milagrosa cura las afecciones de la piel tipo sarna, psoriasis, eczema… En la Edad Media subían incluso leprosos.
Para ello hay que seguir un ritual sencillo. Mojar un pañuelo o trozo de tela -vale un calcetín- en el agua, rezar, aplicar en la parte afectada y colgarlo de una rama a orilla del pozo.
Con seguridad es un ritual pagano cristianizado con la llegada de los romanos, que ha pervivido hasta nuestros días. La iglesia no lo ha bendecido, pero por la cantidad de trapos que adornan el ramaje las visitas deben de ser numerosas. Y eso a pesar de que su efectividad no está garantizada. Por supuesto evitaremos tocar los harapos que cuelgan alrededor.
El entorno de este abrevadero natural para jabalíes, búhos y otros merodeadores nocturnos impone al atardecer.
Ermita de La Magdalena
A 300 metros de la cruz está la ermita de Santa Magdalena. Es un edificio macizo, rectangular y una sola nave, reconstruido en el año 1973 sobre otro anterior del siglo XVI, después del incendio que lo arruinó. Es probable que el original fuera románico (siglo XII), a juzgar por la hechura de un sillar encastrado en el muro de la cara norte, con la imagen de un hombre.
A pesar de la altura a la que se ubica la ermita (302 metros) las vistas son nulas. Los pinos nos roban el paisaje.
EL viajero vizcaino considera la zona alta de Trapagaran, especialmente su barrio de La Arboleda, como uno de los destinos privilegiados del herrialde para disfrutar de la naturaleza en su apogeo. Sus numerosos senderos y lagos, el campo de golf público, sus destacadas esculturas al aire libre y sus amplias panorámicas sobre el Abra resultan perfectos para completar un fin de semana en el que se celebra su feria agrícola y ganadera este domingo.
Coger el funicular y ascender a los barrios altos de Trapagaran es toparse de frente con la naturaleza en todo su esplendor, a la vez que con multitud de pistas que evidencian el pasado minero de La Arboleda. Un paseo a pie o en bici permite disfrutar del paisaje, a la vez que “conocer directamente nuestro origen”, según fuentes municipales.
Reminiscencias históricas ofrecen sus tres lagos, Ustión, Blondis y Parkotxa, en uno de los enclaves más enigmáticos de Bizkaia. Su origen se debe a las minas, abiertas en el siglo XIX e inundadas hoy en día por las aguas subterráneas. Durante el paseo, si hay suerte, se puede uno topar con diferentes aves, como patos y ocas, y varias especies de peces.
La zona, que ofrece en su entorno zonas de esparcimiento donde disfrutar de un buen plan en clave familiar, puede ser recorrida a pie o en bicicleta. De ambas formas se vive la riqueza escultórica de Mea-tzalde Goikoa Parkea, un conjunto monumental con casi una veintena de esculturas a cielo abierto cedidas por artistas del prestigio de Nestor Basterretxea. Si se opta por la bicicleta, la opción es doble: auténticos circuitos de carretera o todo-terreno. “Van desde las más duras travesías hasta los itinerarios más familiares, perfecto complemento a la variedad del paisaje”, explican desde el Ayuntamiento.
Además de las piernas, también disfrutará del paseo la vista debido a las impresionantes panorámicas que ofrece la ruta. En el barrio de la Reineta se puede observar, de izquierda a derecha, desde el monte Serantes (Santurtzi) hasta los acantilados sobre el mar de Punta Galea (Getxo), separados ambos por la desembocadura del Nervión-Ibaizabal. No desmerece tampoco la ascensión al monte Mendibil, de 562 metros de altitud. Desde su cima, se adivina parte de la accidentada geografía vizcaina, del Pagasarri a Galdames, Ganekogorta y hasta el Anboto. La jornada se puede completar disfrutando de una alubiada en alguno de los bares o restaurantes del barrio.
Y si se dispone de tiempo se puede elegir entre visitar el Museo Minero, en Gallarta; Meaztegi Golf, situado entre el barrio de La Arboleda y Ortuella, y primer campo de golf público del herrialde vizcaino; el funicular de La Reineta; el Palacio Olaso; el caserío Aiestaran, construido a principios del siglo XIX; o el poblado minero de La Arboleda, situado en un barrio que fue declarado Conjunto Monumental por el Gobierno vasco.
Hoy os queremos invitar a conocer algunos de los valles más bonitos de España.
Rodeados de montañas, bosques o grandes picos, estos parajes esconden en su
interior muchísimos rincones de singular belleza y encanto incomparable.
El valle está formado por pequeños valles y barrancos enmarcados por
altiplanicies y picos de más de 3000 metros de altura que
sirven de frontera con Francia y hacen confluencia con la cabecera del Valle del Ara y del Valle de Bujaruelo.
El Valle de Ricote sigue el curso del Segura por el
desfiladero entre pueblos, montes, huertas frutales y palmeras. Este “oásis”
todavía conserva el pasado morisco más
glorioso. Por eso se conoce también como el valle Morisco.
Este valle es una comarca histórica de la Región
de Murcia y un lugar ideal para la práctica de deportes como el
senderismo, el BTT, el rafting o la escalada.
Donde los Pirineos tocan al cielo, la Vall de Boí es un conjunto de valles y sierras de
la comarca catalana de l’Alta Ribagorça, en Lleida. Aquí el románico llega a su
máxima expresión con un conjunto de ocho iglesias y una ermita declaradas
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Desde el valle se puede acceder al Parc Nacional d’Aigüestortes i Llac de Sant Maurici,
con cumbres que superan los 3000 metros, más de 200 estanques de diversas
formas y colores, ríos, barrancos, cascadas y ciénagas que hacen de este lugar
un paraíso para los amantes de la naturaleza, que podrán disfrutar de sus aguas termales, rutas de btt, senderismo, esquí y
mucho más.
El Valle de Benasque o Vall de Benás (en patués)
es un valle del Pirineo Aragonés situado en la comarca de la
Ribagorza, en la cuenca del río Ésera y en el límite del Pico Aneto (3.404 m). Sus más de 30 pueblos son todo un
ejemplo de arquitectura altoaragonesa, con sus iglesias románicas, sus
costumbres, su dialecto, el esquí en Cerler, su exquisita gastronomía… Es un lugar
de encuentro y reposo imprescindible si viajas a los pirineos de Aragón.
El Valle del Ambroz es una comarca natural de Cáceres que durante siglos ha sido un lugar de
paso entre el sur y el norte de la península por la calzada romana de la Vía de la Plata. Esta zona de Extremadura destaca por
sus espectaculares bosques de robles y castaños, dehesas de encinas y
alcornoques, restos romanos, tradiciones judías, tesoros
templarios…
El valle de Cabuérniga es una impresionante reserva
verde situada en la zona central de Cantabria, en el curso medio alto del río
Saja. Esta zona alberga infinidad de secretos, con pequeños pueblos sembrados
de casas centenarias de piedra y madera, rodeados de inmensos robledales y
hayedos y con una cuidada gastronomía montañesa.Desde aquí parten rutas a pie a la Reserva Nacional del Saja, al Mirador de la Cardosa o
la Asomada del Rivero. También es un lugar ideal para esquiar, en la estación
de Alto Campoo.
Monfragüe se encuentra en la confluencia de los
ríos Tajo y Tiétar, una superficie de 18.000 hectáreas declarada Parque
Nacional, que cuenta con es una de las zonas de bosque mediterráneo mejor
conservadas de la península Ibérica, un paraíso para los amantes de la naturaleza y la observación de aves. Aquí
pueden ser vistas especies como el buitre negro, el buitre leonado, el águila
imperial ibérica y la cigüeña negra. En vuestra visita a Monfragüe no os podéis
perder el Salto del Gitano. Más sobre Monfragüe: ·Parque Nacional de Monfragüe ·10 lugares para ver la Berrea en España ·Los 15 Parques Nacionales de España
8. Valle de Pineta (Huesca)
El Valle de Pineta es un impresionante valle glaciar
delimitado por altas y escarpadas crestas montañosas que forman una puerta
natural al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Entre picos de entre 2500 y 3000 metros de altura encontramos espesos bosques
de pinos, abetos y hayas que cubren las laderas de los montes y los pastos
alpinos.
El Valle del Jerte reúne infinitos espacios de alto
valor ecológico, con saltos de agua, piscinas naturales, bosques de ribera,
dehesas de encinas, robledos, olivares… Destaca la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, sus
cerezos en flor en primavera o la Otoñada, un
programa de actividades culturales y lúdicas que se celebra en todo el valle.
El valle del río Siurana es uno de los lugares más atractivos y emblemáticos de
la comarca del Priorat. El río forma parajes impresionantes como peña
de la Siuranella, el Salto de la Reina Mora o los acantilados de Arbolí, muy conocidos por los
escaladores.
Destaca el pueblo de Siurana de Prades, magníficamente construído en la cima
de un alcor con vistas a todo el valle. Se accede a este pueblo de cuento por
un desfiladero vigilado por las ruinas de un castillo árabe.
El Valle de Sajambre, enclavado en el corazón de los Picos de Europa y al noreste de la provincia de León,
está compuesto por 5 pueblos. Pertenece a la Montaña de Riaño y se encuentra flanqueado por el Puerto del Pontón y el Desfiladero de Los Beyos.
Este valle está formado
por enormes y amplios praderíos rodeados por oscuros bosques de robles y hayas.
Todo coronado por cumbres con mantos de nieve.
El valle de Baztán es un territorio milenario
conocido como la Suiza navarra. Sus tierras albergan tesoros naturales como
extensos hayedos, crestas escarpadas, intrincados barrancos, regatas
cristalinas, estaciones prehistóricas… Destaca la abundancia de monumentos megalíticos de la era neolítica, que se
suelen encontrar en las cumbres de los montes.
Situado en pleno Pirineo Navarro, el Valle de Roncal está formado por siete pueblos
únicos que destacan por su su gastronomía, con productos como el queso Roncal y las migas de pastor. Se trata de un
paraje natural con innumerables posibilidades para practicar deportes como
senderismo, barranquismo, esquí, parapente, alpinismo, rutas en BTT, escalada,
espeleología y deportes acuáticos en el río Esca.
El Valle del Tiétar se encuentra al abrigo de la
Sierra de Gredos y se extiende por las provincias de Ávila, Toledo y Cáceres. Es una tierra de gran riqueza histórica que
conserva restos artísticos y arqueológicos que aúnan conjuntos palaciegos y
pequeñas ermitas. Destaca la gran calzada romana que
se extiende desde Cuevas del Valle hasta el Pico del Puerto.